Restaurantes en Yucatán confirman desaceleración económica y baja en el consumo rumbo a 2026

CANIRAC y CCE advierten un inicio de año complicado para el sector terciario

Mérida, Yucatán.— La industria restaurantera en Yucatán reportó un arranque de 2026 con cifras por debajo de lo esperado durante la temporada decembrina, confirmando una desaceleración económica que ya impacta directamente al consumo interno, advirtió Claudia González Góngora, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) y del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Yucatán.

De acuerdo con la dirigente empresarial, la primera semana del periodo vacacional decembrino registró niveles de consumo inferiores a los del mismo periodo del año anterior, una señal preocupante si se considera que diciembre y el último fin de semana de vacaciones en enero representan tradicionalmente la etapa más fuerte para el sector.

“La industria restaurantera es un termómetro social y económico, y hoy ese termómetro nos está diciendo que hay una baja en el consumo interno. Lo venimos señalando desde Semana Santa”, afirmó.

Familias consumen menos y el impacto llega al sector servicios

González explicó que el menor gasto de las familias yucatecas ha repercutido especialmente en los sectores más vulnerables al consumo, como los restaurantes, que forman parte del sector terciario de la economía.

Datos del segundo semestre de 2025 muestran que el crecimiento del sector restaurantero en Yucatán fue apenas de 0.7%, una cifra significativamente menor en comparación con otros años, lo que refuerza el diagnóstico de enfriamiento económico en el estado.

“La gente está consumiendo menos. Esto no es una percepción aislada, es una tendencia que se ha venido consolidando durante todo 2025”, señaló.

Reformas laborales y costos operativos presionan a las empresas

La presidenta de CANIRAC y CCE Yucatán también advirtió que el entorno económico se ha vuelto más complejo para las empresas formales, debido a la implementación de reformas laborales, el aumento al salario mínimo y mayores cargas operativas que, aunque positivas en el mediano plazo, no generan de manera inmediata mayor producción ni incremento en el consumo.

“Estos cambios impactan directamente en la operación de las empresas. Se encarece el hecho de ser formal, en un estado donde cerca del 60% de la economía sigue siendo informal”, puntualizó.

A ello se suma el impuesto sobre nómina, que afecta a seis de cada diez empleos que se generan en Yucatán, lo que pone en riesgo la viabilidad de pequeñas y medianas empresas del sector servicios.

Incertidumbre en el empleo formal rumbo a 2026

Aunque al mes de agosto de 2025 se tenían registrados aproximadamente 15 mil 400 empleos formales en Yucatán, según datos oficiales, González reconoció que aún no existe claridad sobre la tendencia real con la que arrancará 2026, por lo que no se puede anticipar si habrá despidos o ajustes de personal en el corto plazo.

“Estamos iniciando el año y no podemos adelantar escenarios, pero sí es un año de retos complicados. El contexto económico exige creatividad, eficiencia y diálogo”, sostuvo.

Llamado al diálogo y a cuidar a quienes generan empleo

Finalmente, la dirigente empresarial hizo un llamado a las autoridades y a los distintos sectores productivos a mantener canales de diálogo abiertos, subrayando la importancia de proteger a quienes generan empleo formal en un contexto de desaceleración económica.

“Cuidar a quien genera los empleos es fundamental. Como sector, siempre estaremos abiertos al diálogo para encontrar soluciones que permitan sostener la actividad económica y el empleo en Yucatán”, concluyó.

 

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