Mérida, Yucatán.— Lo que comenzó como una idea sencilla para ayudar en casa hoy es un negocio familiar que huele a carbón encendido, pan recién tostado y éxito construido a base de trabajo constante.
En la colonia Santa Rosa, en la calle 44 por 115 y 117, MANOLOS se ha convertido en punto de referencia para quienes buscan hamburguesas jugosas, hot dogs bien servidos y unas tortas cubanas que ya son famosas en la zona. El crecimiento ha sido tal que el negocio abrió recientemente una nueva sucursal más cerca de la Macroplaza, ampliando su alcance y su clientela.
Detrás de esa expansión hay esfuerzo familiar, pero también un respaldo clave: los microcréditos que otorga el Ayuntamiento de Mérida a través de los programas Micromer y Macromer.
El director de Prosperidad y Bienestar Económico del Ayuntamiento de Mérida, Mauricio Díaz Montalvo, ha seguido de cerca la evolución del negocio y relata cómo el acompañamiento institucional marca la diferencia.
“Cuando conocimos la historia de Manolo, vimos a una familia decidida a crecer. Los créditos son una herramienta, pero el verdadero motor es la voluntad de salir adelante”, comparte el funcionario.
Cuenta que el apoyo permitió mejorar equipo, ampliar inventario y fortalecer la operación diaria, lo que se tradujo en mayor capacidad de atención y mejores ingresos. “No es solo financiamiento, es confianza en el talento local”, señala.
Hoy, MANOLOS no solo vende comida; genera empleo, activa la economía del barrio y demuestra que el consumo local puede convertirse en una historia de éxito.
Mauricio Díaz Montalvo destaca que estos casos reflejan el objetivo de los programas municipales: impulsar negocios reales, de gente trabajadora, que impactan directamente en la economía familiar y en el tejido social de Mérida.
Entre planchas calientes y clientes satisfechos, la historia de MANOLOS confirma que cuando el esfuerzo se combina con respaldo oportuno, el crecimiento deja de ser sueño y se convierte en realidad.
Porque apoyar lo local también es construir ciudad.








