Por Marco Antonio Cortez Navarrete
La Universidad Autónoma de Yucatán UADY vive una etapa en la que la continuidad institucional puede convertirse en una oportunidad para consolidar avances y afrontar nuevos desafíos. Desde mi perspectiva, el Rector UADY Carlos Estrada Pinto ha realizado un buen trabajo al frente de la casa de estudios, no solamente por los resultados que presenta su administración, sino por haber renovado el espíritu de las y los universitarios, impulsado una nueva imagen institucional y abierto espacios para mentes frescas y preparadas sin desaprovechar la experiencia y el conocimiento de funcionarios y académicos que conocen a fondo la Universidad. Gobernar una institución centenaria exige preservar sus fortalezas, pero también atreverse a cambiar.
Los datos incluidos en los documentos de trabajo de la #Rectoría ofrecen elementos para dimensionar los avances. Para el ciclo 2025-2026, la #UADY reporta un crecimiento de 14.3 por ciento en su matrícula, equivalente a 3,998 estudiantes más respecto del ciclo 2023-2024. Entre 2023 y 2026, su oferta educativa creció 9.6 por ciento, con 24 programas nuevos y 74 actualizados. Asimismo, 35.6 por ciento de los sustentantes de la Universidad que presentaron el #EGEL obtuvieron el Premio al Desempeño de Excelencia, frente al 9.4 por ciento nacional señalado en el documento. Son indicadores que hablan de expansión y desempeño académico, aunque su trascendencia definitiva también deberá medirse por la permanencia, la conclusión oportuna de los estudios y las oportunidades profesionales de quienes egresan.
En investigación, la institución reporta 435 integrantes con reconocimiento del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores #SNII, que representan 48 por ciento del total estatal, además de 43 proyectos financiados por la instancia federal correspondiente y tres por la instancia estatal en la convocatoria de 2025. Pero el mérito de una universidad pública no se agota en sus aulas, laboratorios o indicadores: también se encuentra en su capacidad para contribuir a resolver problemas sociales. En este terreno, Estrada Pinto ha planteado proyectar a los estudiantes hacia nuevos escenarios nacionales e internacionales, como protagonistas del desarrollo, y fortalecer la vinculación con los sectores público, privado y social. La docencia, la investigación y la extensión universitaria adquieren mayor sentido cuando el conocimiento sale de los recintos académicos y se transforma en bienestar colectivo.
Uno de los rasgos que considero más relevantes de esta etapa es la disposición a incorporar la tecnología de punta y la inteligencia artificial #IA como herramientas para transformar la enseñanza, la investigación y la gestión. La propuesta para 2027-2030 contempla una agenda de inteligencia artificial responsable, formación de competencias digitales, educación flexible, modernización administrativa y nuevas formas de vinculación. Aprovechar estas posibilidades requiere algo más que adquirir tecnología: demanda criterio ético, pensamiento crítico, protección de datos y formación docente. El desafío consiste en preparar a las nuevas generaciones para competir y colaborar en un entorno global sin perder el sentido humanista, la identidad cultural y el compromiso social que deben distinguir a una universidad pública.
Naturalmente, ningún balance estaría completo sin reconocer los pendientes. La propia propuesta rectoral identifica la necesidad de renovar infraestructura y equipamiento, atender la salud mental, reducir brechas de permanencia estudiantil, fortalecer la seguridad social del personal y disminuir la vulnerabilidad financiera. También plantea diversificar los ingresos propios sin sustituir la responsabilidad del financiamiento público. Estos compromisos deberán traducirse en metas verificables, resultados medibles y rendición de cuentas. Reconocer las áreas de oportunidad no demerita los avances; por el contrario, permite distinguir entre una administración que se conforma con lo conseguido y otra que entiende que dirigir una universidad implica revisar, corregir y evolucionar permanentemente.
En el proceso de definición del futuro rectoral de la #UADY, considero que la experiencia acumulada, los avances reportados y la visión de transformación que presenta Carlos Alberto Estrada Pinto constituyen argumentos importantes para valorar la continuidad de su proyecto. No se trata de prolongar una gestión por inercia, sino de dar oportunidad a que los cambios positivos se consoliden, se corrija lo que sea necesario y se cumplan los compromisos pendientes. La Universidad Autónoma de Yucatán es uno de los grandes patrimonios sociales de nuestro estado. Su futuro exige liderazgo, capacidad de innovación y responsabilidad pública. Una #UADY más fuerte, inteligente, humana y audaz no debe ser solamente un lema: debe ser el resultado concreto de una comunidad universitaria que aprende, se renueva y se atreve a mirar más lejos.
Muchas gracias por su lectura.

