A menos de dos años de haberse anunciado como una inversión estratégica para el turismo, la rehabilitación del malecón de Campeche muestra un deterioro acelerado que contrasta con el discurso oficial de modernización urbana. La obra, ejecutada por la Secretaría de Desarrollo Urbano, Movilidad y Obras Públicas (Sedumop), implicó un gasto público de 27 millones 468 mil 58.42 pesos, pero hoy presenta daños visibles en múltiples tramos.
El proyecto, anunciado en 2024 y promovido dentro de la estrategia turística estatal —difundida públicamente por la funcionaria Adda Solís Peniche— contempló la construcción de ciclopistas y trotapistas, áreas para mascotas, renovación de mobiliario urbano y restauración de monumentos. Sin embargo, reportes ciudadanos y recorridos recientes evidencian pavimento cuarteado, ciclovías desgastadas, superficies levantadas y estructuras metálicas con signos de corrosión.
De acuerdo con información del propio contrato, la ejecución registró retrasos e inconsistencias que no derivaron en sanciones visibles ni en ajustes públicos al proyecto. La ausencia de explicaciones oficiales ha alimentado cuestionamientos sobre la supervisión de la obra, la calidad de los materiales utilizados y el cumplimiento de las especificaciones técnicas.
El malecón, considerado la carta de presentación turística de la ciudad y uno de sus principales espacios públicos, refleja actualmente un deterioro prematuro que especialistas atribuyen a posibles fallas en planeación, ejecución o mantenimiento. La situación resulta especialmente sensible por tratarse de infraestructura financiada con recursos públicos y destinada a impulsar la economía local.
Organizaciones civiles y ciudadanos han comenzado a exigir claridad sobre el destino de los recursos y sobre los mecanismos de supervisión aplicados durante la obra. Señalan que, más allá del desgaste natural, el nivel de deterioro observado en un periodo tan corto plantea dudas sobre la durabilidad de los trabajos y la correcta aplicación del presupuesto.
Hasta ahora, la dependencia responsable no ha informado si se iniciará una revisión técnica o administrativa para determinar responsabilidades. Tampoco se ha detallado si el contratista cuenta con garantías vigentes que obliguen a reparar los daños detectados.
El caso reabre el debate sobre la transparencia en la obra pública y la rendición de cuentas en proyectos de alto impacto social. Mientras tanto, el principal paseo costero de la ciudad continúa mostrando una imagen de abandono que contrasta con la inversión millonaria anunciada y con la importancia estratégica del malecón para la identidad y la actividad turística de Campeche.

