LA VIRTUD DE LA POLÍTICA

H. Abel Alcalá Hernández

El termino política ha venido a menos de lo que es su significado real y original debido a que las personas que se han dedicado y en la actualidad se dedican a la actividad de manejar los destinos de una comunidad lo han hecho y lo hacen, en la gran mayoría de las veces, sin tener la virtud de la política.

Para atender con mayor precisión el significado de la política como virtud nos basaremos en las enseñanzas de los filósofos Aristóteles y Tomás de Aquino. La virtud aristotélica, es la fuente de las mejores acciones y pasiones del alma; es capaz de disponernos a realizar los mejores actos y a obrar, bien y siempre mejor, de acuerdo con la recta razón que es elegida desde una disposición intelectual denominada prudencia; encargada de unir el conocimiento y la acción.

En tanto que Santo Tomás de Aquino coloca a la virtud moral en la primera especie del predicamento cualidad. La virtud moral es “habitus electivus”, dice Aristóteles, o un “hábito operativo bueno”, que hace “buena la obra y bueno al que obra.

Ahora se presenta el concepto de política según estos autores. Concepto de Política según Aristóteles: consideraba que la política era la ciencia que se ocupaba de la organización de la sociedad y del gobierno de la ciudad-estado (polis). Para él, la política era una actividad esencialmente humana que buscaba el bien común y la realización de la virtud en la vida pública.

El principio que Tomás propone es el cumplimiento de la virtud y de la obediencia a Dios antes que la gloria frente a los demás. Esto implica que el gobernante debe actuar por el bien de sus súbditos con convicción plena y con el fin de servir a Dios antes de obtener beneficios terrenales para sí mismo.

Lo que se obtiene al unir estos dos conceptos de virtud y política es que es una cualidad que le pertenece a la persona humana y que es ella la que tiene la obligación moral de desarrollar la virtud política, en tanto que su vocación lo lleve a aspirar a dirigir y administrar los bienes inmateriales y materiales de la comunidad que desea gobernar.

Son varios los retos que tendrán que sortear las personas, que teniendo la vocación de servicio al prójimo, para desarrollar al máximo la virtud de la política ya que dan dos componentes de manera simultánea: una teórica (el conocimiento) y otra práctica (la actividad). Por lo que en política hay una teoría y una práctica que tienen entidad propia y no deben ser confundidas pero que actúan en conjunto por lo cual no deben estar separadas.

El aspirante a desarrollar y ejercer la virtud política debe acrecentar su conocimiento teórico para que guie a buen puerto la actividad política, por ejemplo no siempre es algo sencillo diferenciar lo licito y lo posible ni tener exactitud sobre sus límites, pues el conocimiento que se tiene de esos límites no es perfecto ni absoluto por lo que, se queda expuesto al riesgo del error de lo ilícito y también al riesgo del fracaso ante lo imposible

Otro reto es saberse, por naturaleza, miembro de una comunidad donde resulta inevitable conceder que se es parte de un todo y por lo tanto un todo no puede estar bien constituido si sus partes no le están ordenadas. De lo anterior resulta evidente y se justifica el principio básico de que “El bien de la comunidad debe prevalecer sobre el bien particular”

Al igual que en el caso de la teoría y la práctica, la relación que la política establece entre la parte y el todo no es ni unilateral ni absoluta sino recíproca. Porque, si bien el todo no puede estar bien constituido si sus partes no se le subordinan, estas partes tampoco pueden estar bien si el todo no le sirve; es decir, si no les brinda un servicio.

El aspirante debe entender que hay un doble orden en las cosas. Uno es aquel que existe entre las partes de un todo o una multitud, que se ordenan recíprocamente, como las partes de una casa. Otro es el orden de las cosas a un fin, y este es el principal pues es primero

Por lo cual es menester que las ciencias humanas que versan acerca de las realidades naturales sean especulativas y que las que versan sobre lo que el hombre produce sean prácticas u operativas.

Se debe tener presente la dignidad de la política y su relación con las otras ciencias prácticas. La ciudad es, en efecto, lo más importante que la razón humana puede constituir, pues a ella se subordinan todas las comunidades humanas.

Por lo tanto, si la ciencia principal es la que trata de lo más noble y perfecto, es necesario que la política, entre todas las ciencias prácticas, sea la principal y arquitectonica respecto a las demás, por ser la que considera el bien último y perfecto de las cosas humanas

Por lo tanto solo hombres y mujeres virtuosas en la política pueden y deben construir y gobernar a las ciudades por ser quienes cuentan con los conocimientos teóricos y prácticos para llevarlos alcanzar su felicidad es decir el bien vivir, porque es ahí donde el bien común se realiza con mayor plenitud. Usted lector dice la última palabra.

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