Guadalajara enfrenta crisis hídrica rumbo al Mundial 2026; alertan expertos sobre 200 zonas de riesgo mortal

A poco más de un mes del arranque de actividades del Mundial de Futbol 2026, especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) advirtieron que la capital jalisciense atraviesa una severa crisis urbana e hidráulica que podría agravarse durante la próxima temporada de lluvias, al existir actualmente más de 600 puntos de inundación, de los cuales al menos 200 representan un peligro letal para la población.

Durante la presentación de un diagnóstico técnico entregado al senador Carlos Lomelí, investigadores alertaron que la Zona Metropolitana de Guadalajara opera con una infraestructura hidráulica rebasada desde hace décadas, incapaz de soportar el crecimiento urbano acelerado y el incremento de tormentas intensas.

El estudio fue elaborado por especialistas de la UdeG, entre ellos el doctor Luis Valdivia, el académico Jorge Fernández Acosta y el hidrogeólogo Marco Ramírez, quienes coincidieron en que Guadalajara vive una “emergencia urbana sostenida”.

Valdivia explicó que el número de zonas inundables se ha disparado de forma alarmante en las últimas décadas. Mientras en los años 70 existían apenas 30 puntos críticos, en los años 90 ya sumaban 75 y actualmente la cifra alcanzó los 600 sitios vulnerables, incluidos 30 nuevos puntos de alto riesgo detectados tan solo en los últimos seis años.

Los investigadores advirtieron que el escenario resulta especialmente delicado debido a que el Mundial coincidirá con el inicio del temporal lluvioso, periodo en el que históricamente ocurre el 70 por ciento de las tormentas más intensas en Guadalajara, justo en horarios de alta movilidad hacia estadios y zonas de reunión.

De acuerdo con los especialistas, gran parte del problema se originó por el crecimiento desordenado de la ciudad y la desaparición de cauces naturales. Fernández Acosta señaló que cerca del 90 por ciento de los antiguos arroyos del Valle de Atemajac fueron convertidos en colectores, canales o quedaron sepultados bajo desarrollos inmobiliarios y centros comerciales.

Entre las zonas consideradas más peligrosas destacan avenidas como López Mateos, Patria y Federalismo, además de puntos como Arroyo Seco, El Garabato, El Dean y las márgenes del canal de Las Pintas, en Tlajomulco, donde las corrientes alcanzan velocidades capaces de arrastrar vehículos y personas.

Los expertos también alertaron sobre el impacto de los desarrollos inmobiliarios de alta densidad. El hidrogeólogo Marco Ramírez explicó que en áreas como Andares, las cimentaciones profundas están modificando el flujo subterráneo del agua y funcionando como “diques invisibles” que alteran el comportamiento natural de las corrientes.

Asimismo, responsabilizaron a la urbanización descontrolada en zonas altas como El Nixticuil, Cerro del Cuatro y las laderas del bosque La Primavera, donde el concreto eliminó la capacidad natural del suelo para absorber agua, aumentando el escurrimiento hacia las partes bajas de la ciudad.

Como parte de las soluciones propuestas, los investigadores plantearon la creación de un mapa integral de inundaciones, reformas al Código Urbano de Jalisco, sistemas de alerta hídrica en tiempo real y proyectos de infraestructura verde y azul bajo el modelo de “ciudades esponja”, aplicado en países asiáticos.

Entre las medidas planteadas destacan pozos profundos de absorción, recuperación de cauces naturales y proyectos prioritarios en colonias como El Rosario, San Juan de Ocotán y La Martinica, donde en años recientes se han registrado pérdidas humanas por inundaciones.

Por su parte, el senador Carlos Lomelí anunció que llevará el diagnóstico técnico al Senado de la República y buscará coordinación con autoridades estatales y federales para gestionar recursos destinados a enfrentar tanto las inundaciones recurrentes como el deterioro de la calidad del agua potable en la metrópoli jalisciense.

El legislador señaló que también se buscará atender la contaminación del agua distribuida en hogares de la zona metropolitana, donde —aseguró— existen problemas derivados de plantas procesadoras deterioradas y falta de mantenimiento acumulado desde administraciones anteriores.

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