Escudo Yucatán, el tibio esfuerzo del Gobierno contra la inseguridad
Sin Titubeos

Mérida, Yucatán a 6 de abril de 2016.

Por: Roberto Ojeda

Hace unos días el Gobierno yucateco anunció una medida con la cual pretende aumentar la seguridad en nuestro estado, y reducir las cifras e incidencia delictiva las cuales aumentaron en el 2015 y que preocupan a un Yucatán que no está acostumbrado a los sucesos que se presentan en otros estados del país.

Escudo Yucatán, que es como llamó el Gobernador Rolando Zapata Bello a su proyecto de seguridad, incluye entre otras cosas el aumento de las cámaras de seguridad que monitorean las calles, fortalecimiento del tejido social, 11 iniciativas al Congreso del Estado y la solicitud de fondos por más de mil 500 millones de pesos para llevar a cabo todas estas acciones.

Después de anunciado, todos los sectores de la sociedad, políticos, empresarios y demás filósofos aprobaron estas medidas, porque con la seguridad no se juega y no se debe escatimar ningún recurso, sin embargo, yo tengo algunas preguntas, ¿Estas medidas son suficientes?, ¿Será esta inversión redituable?, ¿es la estrategia correcta?

Yo también soy de la opinión de que no debemos escatimar ningún recurso para conservar la seguridad de la que estamos tan orgullosos, sin embargo, no dejo de pensar que algo le falta a esta propuesta, que han dejado de lado algo importante y que sin duda es la base sobre la que se debería construir toda iniciativa de este tipo. Sin duda creo que han dejado de lado el factor más influyente, y ese es la educación.

Como pensar en fortalecer nuestra seguridad, cuando a nivel nacional y en todos las televisoras se educa a nuestros niños con el ideal del narco y con la rebelión a toda autoridad, como es la familia, y nuestros cuerpos policiacos; cuando se dejan de promover los honores a nuestros lábaros patrios desde la preparatoria, y durante la primaria y secundaria, no se enseñan como prioridad y solo se les otorga un lugar incidental en nuestro plan de estudios.

La actual generación de mexicanos en general y yucatecos en particular, ha sido contaminada poco a poco por mensajes equivocados que importamos de otros países y otras culturas que nada tiene que ver con nosotros y que al final nos han llevado al consumismo, a la ambición, a la falta de amor por los demás para sustituirlo por el exceso de amor al dinero.

Se promueve la destrucción de la familia, que es el núcleo principal de la educación de un país y se quiere resolver poniendo más policías y más cámaras de seguridad.

Los jóvenes tienen hijos a los que luego abandonan o, en el peor y más común de los casos, o los abortan antes de su nacimiento, pero se quiere resolver la inseguridad, promoviendo leyes a nuestro sistema fiscal y penal.

Claro que le falta algo a esta estrategia, le falta corazón, sustancia, el sostén. No es capturar a los malhechores, sino evitar que nuestros ciudadanos, el motor del país, decidan hacerse daño el uno a otro mediante cualquier delito.

Cualquier esfuerzo que pretenda el gobierno del estado será inútil, o incompleto, si se pierde de vista el objetivo a largo plazo. Para acabar con el mal, no se debe ir por las ramas, sino atacar el problema de raíz, aunque este no sea mediático o electorero.

Roberto Ojeda
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