CALCINADOS Y CON IMPACTOS DE BALA: MADRE, PADRE E HIJA DE 12 AÑOS SON ASESINADOS EN MICHOACÁN

Michoacán vive horas de profundo luto e indignación tras el hallazgo sin vida de Víctor Manuel N., Anayeli N. y su hija de apenas 12 años, quienes fueron encontrados calcinados y con impactos de bala en la comunidad de Ucareo, municipio de Zinapécuaro.

El crimen, catalogado por ciudadanos y organizaciones civiles como una de las expresiones más crueles de la violencia reciente, ha sacudido no solo a la entidad, sino a todo México, al tratarse de una familia dedicada al servicio público y a la inclusión social.

Una familia al servicio de la comunidad

Víctor Manuel y Anayeli se desempeñaban como intérpretes de lengua de señas, una labor fundamental para garantizar el acceso a la información y a los derechos de la comunidad sorda. Su trabajo los había llevado a colaborar activamente con el Congreso local y con instancias del Gobierno del estado.

A través de su profesión, construían puentes de comunicación y daban voz a quienes históricamente han sido invisibilizados. Su hija, de 12 años, crecía en un entorno marcado por el compromiso social y la vocación de servicio.

Hoy, ese proyecto de vida fue truncado de manera violenta.

Desaparecidos y hallados sin vida

De acuerdo con información preliminar, la familia había sido reportada como desaparecida desde mediados de enero. Durante varios días, familiares, amigos y colectivos realizaron llamados públicos para su localización.

Sin embargo, la búsqueda terminó de la peor manera: sus cuerpos fueron localizados en una zona rural de Ucareo, con signos evidentes de violencia extrema, incluyendo impactos de arma de fuego y quemaduras, lo que apunta a un crimen cometido con saña.

Autoridades estatales confirmaron que los restos fueron trasladados para la realización de estudios periciales y forenses, con el fin de esclarecer las circunstancias del asesinato.

Indignación social y reclamo de justicia

El caso ha generado una oleada de indignación en redes sociales y en diversos sectores de la sociedad. Colectivos, activistas y ciudadanos han expresado su consternación ante un crimen que consideran un reflejo de la grave crisis de seguridad que atraviesa el país.

“No es un hecho delictivo más. Es una atrocidad”, han señalado usuarios, quienes subrayan que este doble homicidio y el asesinato de una menor representan un ataque directo a los valores de inclusión, servicio y solidaridad.

La violencia, advierten, ya no distingue edad, profesión ni aportaciones a la comunidad.

Exigen respuestas claras

Familiares y ciudadanos han exigido a las autoridades investigaciones exhaustivas, transparencia en el proceso y castigo ejemplar para los responsables. Más allá de comunicados oficiales y peritajes en curso, demandan resultados concretos que eviten que este crimen quede impune.

Asimismo, han reiterado que México no puede seguir normalizando escenas de horror ni acostumbrarse a la pérdida constante de vidas inocentes.

Un símbolo del deterioro social

El asesinato de Víctor Manuel, Anayeli y su hija se ha convertido en un símbolo del deterioro del tejido social y de la incapacidad institucional para frenar una violencia que avanza sin freno.

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