Del esfuerzo a la expansión: microcréditos impulsan negocios familiares en Mérida

En medio de los desafíos económicos que enfrentan los pequeños comercios, las historias de perseverancia continúan marcando el pulso de la economía local. Una de ellas es la de Arely Caballero Gerónimo, emprendedora meridana que ha logrado consolidar su ferrotlapalería en el fraccionamiento Las Américas II gracias a su constancia y al respaldo de programas municipales.

Hace cinco años, en un contexto adverso, Arely tomó la decisión de reactivar su negocio y adaptarlo a las nuevas condiciones del mercado. En 2020, obtuvo un primer financiamiento de 45 mil pesos a través del programa MICROMER, recurso que le permitió no solo reabrir su establecimiento, sino también implementar servicio a domicilio y mejorar su operación.

El cumplimiento puntual de sus pagos fue clave para acceder a nuevas oportunidades. En junio de 2025, recibió un segundo crédito por 150 mil pesos, con el que fortaleció su inventario, renovó equipo y realizó mejoras en su local, elevando así la calidad del servicio que ofrece a sus clientes.

A pesar de la creciente competencia de grandes cadenas comerciales, la empresaria continúa firme en su proyecto, apostando por la cercanía con su comunidad y la confianza que ha construido con su clientela.

Desde el ámbito institucional, el director de Prosperidad y Bienestar Económico, Mauricio Díaz Montalvo, destacó que el acompañamiento a pequeños emprendedores es fundamental para el desarrollo económico de la ciudad.

Señaló que, bajo la administración de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, el Ayuntamiento de Mérida mantiene una política activa de apoyo a quienes generan ingresos desde sus propios negocios, reconociendo que detrás de cada establecimiento hay familias que dependen de su crecimiento.

Estas acciones forman parte de una estrategia integral para fortalecer la economía local, brindando herramientas concretas que permitan a más meridanos no solo iniciar, sino también consolidar sus proyectos productivos.

Con casos como el de Arely, se evidencia que el acceso a financiamiento, combinado con disciplina y esfuerzo, puede traducirse en oportunidades reales de desarrollo, contribuyendo a la construcción de una Mérida más próspera, incluyente y solidaria.

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