Washington, D.C.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a endurecer su discurso contra el narcotráfico al anunciar que su gobierno se prepara para iniciar ataques por tierra contra los cárteles, al tiempo que aseguró que estas organizaciones criminales “gobiernan México”, declaraciones que han generado inquietud por su alcance y posibles implicaciones regionales.
Durante una entrevista con el presentador Sean Hannity en la cadena conservadora Fox News, el mandatario afirmó que su administración ha logrado, según su versión, erradicar el 97% de las drogas que ingresan a Estados Unidos por vía marítima, por lo que ahora la estrategia se enfocará en operaciones terrestres. “Hemos erradicado el 97% de las drogas que entran por agua y ahora vamos a empezar a atacar por tierra”, declaró.
Sin embargo, Trump no ofreció detalles concretos sobre el lugar, la magnitud ni el tipo de acciones que contempla, lo que dejó abierta la interrogante sobre si se trataría de nuevas operaciones en Venezuela o incluso de intervenciones en territorio mexicano. “En cuanto a los cárteles, estos controlan México”, afirmó, sin aclarar si esa apreciación implica una posible acción militar directa en el país vecino.
El mandatario insistió en que la situación es “muy triste” y sostuvo que los cárteles son responsables de una violencia masiva. Trump aseguró que estas organizaciones “matan a entre 250 mil y 300 mil personas cada año”, cifra que suele utilizar para referirse a las muertes por sobredosis en Estados Unidos, aunque los registros oficiales señalan que la mayoría de estos decesos están vinculados al fentanilo y otros opioides, fabricados principalmente en México con precursores químicos provenientes de China.
Las declaraciones del presidente se enmarcan en una ofensiva militar sostenida contra el narcotráfico. El verano pasado, Estados Unidos lanzó la operación “Lanza del Sur”, con el despliegue de más de 14 mil soldados y una flota de buques de guerra frente a las costas de Venezuela, el mayor operativo de este tipo en la región en décadas. Desde septiembre, fuerzas estadounidenses han bombardeado cerca de una treintena de embarcaciones señaladas como presuntas narcolanchas en el Mar Caribe y el océano Pacífico.
Estas acciones, ejecutadas sin orden judicial ni autorización expresa del Congreso, han dejado un saldo de más de 110 personas muertas, de acuerdo con reportes oficiales, lo que ha generado críticas por el uso de la fuerza y por las implicaciones legales y humanitarias de la estrategia.
La escalada alcanzó un nuevo punto el pasado sábado, cuando el Ejército estadounidense ejecutó una operación militar relámpago en Caracas, en la que fue detenido el presidente derrocado de Venezuela, Nicolás Maduro, junto con su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo, en un hecho que sacudió el tablero político regional.
Durante la entrevista, Trump también reveló que la próxima semana se reunirá en Washington con la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien tiene prevista una visita a la capital estadounidense. El mandatario señaló que espera poder saludarla personalmente y reaccionó a la versión de que Machado estaría dispuesta a compartir con él el Premio Nobel de la Paz, que ella obtuvo en noviembre pasado.
“He oído que ella quiere hacerlo. Sería un gran honor. Yo hice ocho guerras”, afirmó Trump, dejando entrever que considera tener méritos suficientes para haber recibido el galardón, reconocimiento que —según ha admitido en círculos cercanos— deseaba obtener y cuya concesión a Machado le habría generado molestia.
Las declaraciones del presidente estadounidense sobre una posible ofensiva terrestre y su afirmación de que los cárteles “gobiernan México” abren un nuevo capítulo de tensión política y diplomática, en un contexto donde la lucha contra el narcotráfico, la soberanía nacional y la legalidad de las acciones militares continúan siendo temas de alto impacto internacional.

