La administración municipal inicia trabajos que evidencian el rezago heredado y la falta de planificación urbana en fraccionamientos popularesUmán, Yucatán, julio de 2025.– Luego de más de dos décadas sin atención pública, el fraccionamiento ACIM 2 comienza a recibir obras de infraestructura que sus habitantes habían demandado durante años. Las intervenciones actuales, encabezadas por el Ayuntamiento de Umán bajo el gobierno de la alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga, incluyen la repavimentación de calles, la rehabilitación del sistema pluvial y mejoras en el alumbrado público.
El proyecto, que comprende 2,370 metros cuadrados de vialidades y la construcción de ocho nuevos pozos pluviales, pone en evidencia una situación crítica: la falta de intervención institucional en desarrollos urbanos que fueron autorizados sin que se garantizaran los servicios básicos necesarios. Las calles 13-D, 15-D y 54, ahora intervenidas, reflejan un abandono prolongado por parte de gobiernos pasados, tanto municipales como estatales.
Durante el arranque de obras, una vecina del fraccionamiento, Patricia Dzul Tello, agradeció el inicio de los trabajos, aunque no dejó de señalar el prolongado abandono institucional: “Llevamos más de 20 años sin mejoras. Las administraciones pasaron y no hicieron nada”.
En el discurso oficial, la alcaldesa fue enfática al diferenciar su gestión de las anteriores, asegurando que no está en el cargo para posar en inauguraciones, sino para atender problemas estructurales: calles colapsadas, luminarias obsoletas y sistemas pluviales sin mantenimiento.
A pesar del tono optimista del acto, el propio director de Obras Públicas, Jorge Luis Ek Chim, reconoció la profundidad del rezago urbano en el municipio. Sus declaraciones abrieron la puerta a una lectura más crítica: muchas zonas de Umán, como ACIM 2, han crecido sin una estrategia de urbanización que contemple servicios esenciales ni vigilancia de los desarrolladores privados.
En su mensaje, la alcaldesa también advirtió que su administración no aceptará la municipalización de nuevos fraccionamientos si estos no cumplen con estándares mínimos de calidad, lo que apunta indirectamente a prácticas del pasado donde se autorizaban desarrollos habitacionales sin asegurar la infraestructura correspondiente.
Aunque se anunció que se gestiona la construcción de una secundaria y se avanza en el proceso para dotar a ACIM 1 y 2 de transporte público, las promesas se insertan en un contexto donde el rezago y la improvisación han sido regla por años.
El caso de ACIM 2 ilustra un patrón común en municipios con crecimiento urbano acelerado y débil regulación: colonias y fraccionamientos que se consolidan sin servicios, y gobiernos que llegan tarde, con recursos limitados y una carga social acumulada.
Las obras iniciadas por el actual Ayuntamiento representan un avance, pero también un recordatorio del costo político y social de la falta de planeación a largo plazo. Lo que hoy se presenta como solución, es en realidad una deuda histórica que apenas comienza a saldarse.