La noche del sábado y la madrugada del domingo trascendió, a través de reportes difundidos en redes sociales, un presunto asalto armado a las plataformas Abkatún Alfa y Abkatún Delta, ubicadas dentro del Complejo Abkatún Pool Chuc, en la Sonda de Campeche. De acuerdo con versiones no oficiales, un comando integrado por sujetos fuertemente armados, que se desplazaban en lanchas tipo ribeñas, habría irrumpido en ambas instalaciones marinas y sustraído alrededor de 30 equipos de respiración autónoma, tras intimidar al personal que se encontraba en turno.
Hasta el momento, Pemex no ha emitido un comunicado oficial sobre los hechos, ni se ha informado de personas detenidas. No obstante, las versiones coinciden en que no se registraron trabajadores heridos, aunque el episodio volvió a encender las alertas sobre las condiciones de seguridad en la infraestructura energética del Golfo de México.
Seguridad marítima, bajo constante cuestionamiento
Este nuevo incidente se suma a una serie de eventos que, en los últimos años, han evidenciado fallas operativas, vulnerabilidad en los accesos y tiempos de respuesta insuficientes en las plataformas marinas. Pese al despliegue de fuerzas federales para resguardar instalaciones estratégicas, las incursiones de personas ajenas a los complejos petroleros no sólo persisten, sino que muestran una tendencia al alza.
Información obtenida vía solicitudes de transparencia confirma que tan solo en 2025 se documentaron 135 ingresos irregulares a plataformas marinas de Pemex, una cifra que prácticamente triplica los 49 reportes registrados en 2024. En el periodo comprendido entre 2020 y 2025, la empresa productiva del Estado acumuló 266 incursiones, reflejando un fenómeno recurrente y aún no contenido.
La evolución histórica de estos eventos muestra un comportamiento irregular, pero claramente ascendente. En 2020 se reportaron 21 incursiones, número que descendió a 11 en 2021, para después retomar una trayectoria de incremento sostenido. El repunte observado en 2024 ya anticipaba un deterioro en la seguridad marítima; sin embargo, el cierre de 2025 con 135 eventos posicionó a ese año como el más crítico del sexenio reciente.
Este periodo coincide con el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, así como con la gestión de Víctor Rodríguez Padilla al frente de Pemex, lo que ha generado cuestionamientos sobre la eficacia de las estrategias de protección implementadas en instalaciones clave para la soberanía energética del país.
Pérdidas millonarias por robos en plataformas
El impacto de estas incursiones no se limita al ámbito operativo o de seguridad del personal. El daño económico acumulado también resulta significativo. En los últimos seis años, Pemex ha reportado pérdidas por 261 millones de pesos derivadas del robo de equipos y materiales en plataformas marinas.
Las cifras revelan la magnitud del problema: en 2020, las afectaciones ascendieron a 20.2 millones de pesos, mientras que en 2021 aumentaron a 45.1 millones. El año 2022 marcó el punto más alto, con 108.6 millones de pesos en pérdidas, seguido de una aparente contención en 2023 y 2024, cuando los montos descendieron a 7.4 y 5.3 millones, respectivamente. No obstante, 2025 revirtió la tendencia, registrando un nuevo repunte con 75.1 millones de pesos en daños económicos.
Un problema persistente
Aunque el reciente asalto a las plataformas Abkatún Alfa y Delta no dejó personas lesionadas, el hecho vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de la seguridad en las instalaciones marinas de Pemex, así como la necesidad de revisar protocolos, vigilancia y coordinación interinstitucional. Mientras no exista información oficial que esclarezca lo ocurrido, el episodio permanece como un nuevo recordatorio de que los llamados “piratas modernos” continúan operando con relativa facilidad en una de las zonas estratégicas más importantes del país.

