Mientras en las ciudades el acceso a la electricidad suele darse por sentado, miles de familias en comunidades rurales, indígenas y zonas marginadas de la Península de Yucatán continúan enfrentando una realidad marcada por el rezago y la desigualdad energética.
Ante esta situación, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció el programa “Justicia Energética 2025–2028”, con el que busca alcanzar una cobertura eléctrica del 99.99% en Yucatán, Campeche y Quintana Roo para el año 2028. El plan contempla la construcción de 2 mil 269 obras de electrificación y una inversión superior a los 808 millones de pesos, beneficiando a cerca de 19 mil 500 habitantes.
Sin embargo, detrás de las cifras también emerge una crítica social inevitable: durante décadas, numerosas comunidades quedaron fuera del desarrollo básico, viviendo sin acceso constante a energía eléctrica, pese al crecimiento turístico, inmobiliario y económico que presume la región.
La falta de electricidad no solo representa oscuridad en los hogares; significa limitaciones para acceder a educación, salud, refrigeración de alimentos, comunicación y oportunidades económicas. En muchas localidades alejadas, estudiantes aún realizan tareas con lámparas improvisadas y familias enteras dependen de sistemas precarios para subsistir.
La CFE informó que en 2025 se realizaron 285 obras de electrificación, con una inversión de 184 millones de pesos, beneficiando a 4 mil 969 personas. En lo que va de 2026 ya se concluyeron 11 obras más, alcanzando a 849 habitantes, mientras que antes de finalizar el año se proyectan 761 nuevas acciones con una inversión de 170 millones de pesos.
Aunque el avance representa un alivio para cientos de familias, organizaciones sociales y habitantes señalan que la llamada “justicia energética” llega tarde para comunidades que históricamente fueron invisibilizadas por las políticas públicas.
El reto no solo será llevar postes y cables al “último kilómetro”, sino garantizar que el acceso a la energía realmente se traduzca en mejores condiciones de vida y desarrollo digno para quienes han permanecido durante años en el abandono.

