La Secretaría de Bienestar del Gobierno de México cerró la puerta a las especulaciones locales sobre quién encabezará la Delegación de Programas para el Bienestar en Yucatán. Durante su visita a la capital yucateca, la titular de la dependencia, Ariadna Montiel Reyes, fue clara y contundente: ni Liborio Vidal Aguilar ni ningún perfil yucateco está contemplado para asumir la titularidad definitiva.
En medio del reacomodo institucional tras la renuncia de Rogelio (Rogerio) Castro Vázquez a la delegación estatal, Montiel dejó en claro que la decisión será tomada directamente desde el ámbito federal como parte de un proceso de reorganización interna en la dependencia.
“Ni Liborio Vidal ni un yucateco”, fue la postura que marcó la funcionaria federal al ser cuestionada sobre los nombres que han comenzado a circular en el escenario político local, entre ellos el de Milo y otros actores que aspiraban a encabezar la estructura de Bienestar en el estado.
Relevo en manos del centro
La secretaria explicó que el nombramiento del nuevo delegado forma parte de una revisión interna en la Secretaría, subrayando que se trata de una determinación estratégica que se resolverá desde la Ciudad de México. Con ello, dejó sin sustento los rumores que apuntaban a que el relevo sería definido mediante acuerdos políticos locales.
Mientras se concreta el nombramiento oficial, Benito Mateos fue designado como encargado provisional de la oficina en Yucatán, garantizando la continuidad operativa de los programas sociales federales, que representan uno de los pilares del Gobierno de México en la entidad.
Golpe a las aspiraciones locales
El anuncio representa un giro significativo en las expectativas de actores políticos yucatecos que veían en la Delegación de Bienestar una posición clave tanto por su peso administrativo como por su relevancia electoral.
La Secretaría de Bienestar opera programas estratégicos como pensiones para adultos mayores, apoyos a personas con discapacidad, becas y diversos esquemas de asistencia social, lo que convierte la delegación estatal en un espacio de alta influencia política y territorial.
Con esta postura, Ariadna Montiel no solo descarta nombres específicos, sino que también envía un mensaje claro: la definición del nuevo titular no responderá a presiones ni acuerdos locales, sino a criterios establecidos por la Federación.

