Mérida, Yucatán.– El diputado federal de Morena, Óscar Brito, volvió a colocarse en el centro de la conversación digital luego de protagonizar un nuevo episodio que en redes sociales ya es calificado como otro “oso” político, apenas días después de su más reciente desliz público.
En esta ocasión, el legislador presumió en sus plataformas digitales un supuesto respaldo al deporte, al anunciar la compra de 10 boletos de una rifa organizada por dos jóvenes taekwondoinas yucatecas que buscan reunir recursos para representar a México en el Campeonato Centroamericano CONDEKA, que se realizará en marzo en Nicaragua. Cada boleto tiene un costo de 200 pesos, lo que se traduce en un apoyo real de apenas 2 mil pesos.
El gesto, lejos de ser celebrado, desató críticas por considerarse desproporcionado frente al discurso de “impulsar sueños” que el propio diputado utilizó para justificar la acción. En su publicación, Brito señaló que compraría los boletos para rifarlos entre sus seguidores, con el argumento de “difundir la iniciativa”, una estrategia que para muchos usuarios prioriza la visibilidad personal sobre el apoyo efectivo a las deportistas.
Las atletas, Ximena González y Camila Meza, recurrieron a una rifa con causa ante la falta de respaldo institucional suficiente para cubrir gastos de viaje, hospedaje y competencia. Entre los premios destacan una estancia en un hotel de la Riviera Maya, una licuadora y un premio en efectivo, todo con el objetivo de financiar su participación internacional.
Este nuevo episodio ocurre en un contexto donde el nombre de Óscar Brito ya había sido cuestionado recientemente, luego de intentar atribuir al Ayuntamiento de Mérida problemáticas relacionadas con el agua potable y el suministro eléctrico, temas que corresponden a la JAPAY y a la Comisión Federal de Electricidad, respectivamente. Dichas declaraciones fueron interpretadas como parte de una estrategia anticipada para posicionarse rumbo a una eventual candidatura a la alcaldía de Mérida.
En redes sociales, usuarios señalaron la incongruencia entre el discurso del legislador y la magnitud de sus acciones, contrastando el bajo monto del apoyo con el tono grandilocuente de su mensaje. “Impulsar el deporte no es tomarse la foto, es garantizar condiciones reales”, fue uno de los comentarios más replicados.
Mientras las jóvenes atletas continúan buscando respaldo ciudadano para cumplir su objetivo de competir a nivel internacional, el caso reabre el debate sobre el papel de los representantes populares y la diferencia entre el apoyo simbólico y el compromiso real con las causas sociales y deportivas.




