Cabot, Arkansas, 30 de diciembre de 2025.— En una Nochebuena que ya quedó inscrita en la historia de las loterías en Estados Unidos, un solo boleto vendido en una modesta gasolinera de Cabot, Arkansas, acertó los seis números del Powerball y se convirtió en el segundo jackpot más grande jamás registrado, con un premio estimado en 1,817 millones de dólares.
El sorteo del 24 de diciembre de 2025 arrojó como números ganadores el 4, 25, 31, 52, 59 y el Powerball 19. El boleto fue adquirido en una estación Murphy USA, ubicada junto a un Walmart de esta pequeña ciudad de aproximadamente 27 mil habitantes, situada a unos 40 kilómetros de Little Rock, la capital estatal.
Un premio histórico… y un ganador que sigue en el anonimato
A seis días del sorteo, el boleto ganador aún no ha sido reclamado, lo que ha despertado expectación y especulación tanto en Cabot como en el resto del país. De acuerdo con la legislación de Arkansas, el ganador tiene hasta tres años para mantener su identidad en el anonimato, una protección poco común en otros estados y altamente valorada por quienes buscan evitar el escrutinio público.
Este misterio añade un aura casi cinematográfica al premio: una persona que quizá sigue haciendo su vida cotidiana, mientras posee en sus manos un boleto capaz de cambiar no solo su destino, sino el de generaciones enteras.
¿Cuánto dinero recibe realmente el ganador del Powerball?
Aunque el premio se anuncia en 1,817 millones de dólares, esta cifra corresponde al monto anualizado, distribuido en pagos durante 30 años. La mayoría de los ganadores, sin embargo, opta por el pago único en efectivo, que en este caso asciende a 834.9 millones de dólares antes de impuestos.
Tras aplicar la retención federal máxima, que puede alcanzar el 37%, y el impuesto estatal de Arkansas, cercano al 3.9%, especialistas financieros estiman que el ganador recibiría alrededor de 493 millones de dólares netos. Una suma que, aunque menor al monto publicitado, sigue siendo una fortuna monumental.
La ilusión frente a la realidad fiscal
La diferencia entre el jackpot anunciado y el dinero final en mano suele generar una mezcla de emociones: euforia inicial y una inevitable dosis de realidad. En cuestión de segundos, la mente imagina casas, viajes, fundaciones benéficas y seguridad financiera absoluta. Luego, llegan los números fríos de los impuestos.
Aun así, medio millar de millones de dólares continúa siendo suficiente para redefinir una vida por completo. Es esa dualidad —el sueño y la realidad— la que mantiene viva la fascinación por las grandes loterías.
Cabot, el pequeño pueblo que vendió un boleto millonario
Mientras el ganador permanece oculto, la gasolinera Murphy USA que vendió el boleto ya recibió su bono de 50 mil dólares, y en Cabot las conversaciones giran en torno a una sola pregunta: ¿quién será el nuevo multimillonario?
Las autoridades de la Lotería de Arkansas recomiendan a la persona ganadora no apresurarse y buscar asesoría legal y financiera antes de reclamar el premio. El plazo para hacerlo es de 180 días, tiempo clave para proteger el patrimonio y planificar el futuro.
Más que dinero: el poder de imaginar
Los jackpots récord no solo atraen a millones de jugadores; también capturan algo más profundo: la esperanza. Esa fracción de segundo en la que cualquiera puede creer que todo es posible.
Aunque la mayoría jamás tocará una fortuna de esta magnitud, la historia de este boleto anónimo en Arkansas funciona como un recordatorio universal: soñar no cuesta nada, y a veces, incluso la ilusión vale tanto como el premio.
Por ahora, el milagro navideño de Powerball sigue envuelto en secreto. Y quizá, en ese anonimato, reside la verdadera riqueza.

