Nueva York, EUA (SUN), 26 de diciembre de 2025.— El balance anual presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) no solo resume lo ocurrido en materia sanitaria durante 2025, sino que se consolida como un documento clave para entender el estado actual y el futuro de la salud global. En él, el organismo subraya logros históricos —como la adopción del Acuerdo sobre Pandemias—, pero también lanza una advertencia urgente: la reducción de la ayuda internacional pone en riesgo la capacidad de respuesta del mundo frente a nuevas crisis sanitarias.
El informe fue difundido por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, mediante un mensaje institucional en video, en el que describió 2025 como un año de avances significativos alcanzados en medio de un entorno adverso, marcado por conflictos prolongados, mayores necesidades humanitarias y severas restricciones presupuestarias que impactaron especialmente a los países con sistemas de salud frágiles.
La importancia del balance anual de la OMS radica en su papel como termómetro de la salud global. Más allá de las cifras, el documento permite evaluar la capacidad de los países para responder a emergencias, prevenir enfermedades y garantizar el acceso equitativo a servicios de salud. En este contexto, la OMS aseguró que, pese a las limitaciones financieras, logró mantener su capacidad de respuesta en múltiples frentes, desde la atención a emergencias sanitarias hasta el fortalecimiento de la cooperación internacional.
No obstante, el organismo advirtió que los recortes a la ayuda internacional representan una amenaza real para la continuidad de estos esfuerzos, con posibles consecuencias a corto y largo plazo en millones de personas.
El principal hito de 2025 fue la adopción del Acuerdo de la OMS sobre Pandemias, aprobado durante la 78ª Asamblea Mundial de la Salud. Tedros Adhanom Ghebreyesus calificó este instrumento como el logro más significativo del año, al considerar que fortalece la cooperación entre países y mejora la preparación colectiva ante futuras emergencias sanitarias.
“El 2025 fue un año de grandes logros y desafíos para la salud mundial y la OMS. El logro más importante fue la adopción del Acuerdo sobre Pandemias”, afirmó el director general. El tratado busca garantizar un acceso más equitativo a vacunas, medicamentos y diagnósticos, además de reforzar los mecanismos de intercambio de información sanitaria entre los Estados miembros.
De acuerdo con la OMS, este acuerdo sienta las bases para una respuesta más rápida, coordinada y solidaria ante nuevas amenazas, con el objetivo de evitar las desigualdades que se evidenciaron en crisis sanitarias recientes.
Durante 2025, la OMS respondió a 48 emergencias sanitarias en 79 países y territorios, incluidos escenarios de conflicto como Gaza, Sudán, Siria y Ucrania. Las acciones incluyeron apoyo a sistemas de salud colapsados, atención médica de urgencia y coordinación con actores humanitarios internacionales, con énfasis en la protección de poblaciones vulnerables.
En paralelo, el organismo validó a 13 países por la eliminación de enfermedades. Brasil fue reconocido por eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH, mientras que Georgia, Surinam y Timor Oriental fueron certificados como países libres de malaria. Además, siete países africanos introdujeron la vacuna contra esta enfermedad, beneficiando cada año a más de diez millones de niños.
La vacunación se mantuvo como uno de los ejes centrales del trabajo de la OMS. El informe destaca que 86 millones de niñas han sido vacunadas contra el virus del papiloma humano (VPH), además de la expansión de programas contra meningitis, polio y rotavirus.
El informe Estadísticas Mundiales de Salud 2025 refuerza la relevancia del balance al mostrar avances concretos en cobertura sanitaria y condiciones de vida. Según la OMS, 1,400 millones de personas viven hoy de manera más saludable, gracias a mejoras en la calidad del aire, el acceso al agua potable, el saneamiento y la reducción del consumo de tabaco. También se reportaron descensos en enfermedades como el VIH y la tuberculosis.
Sin embargo, Tedros Adhanom advirtió que los recortes financieros podrían revertir décadas de progreso, afectando incluso indicadores críticos como la mortalidad infantil. “Los recortes de la ayuda internacional ponen en riesgo lo que hemos logrado”, señaló, al insistir en que el mundo necesita una OMS sólida para coordinar la respuesta global frente a nuevas amenazas sanitarias.
Hacia el cierre de 2025, la OMS reforzó su enfoque integral de la salud con la adopción de la Estrategia Mundial de Medicina Tradicional 2025–2034, orientada a integrar estas prácticas a los sistemas de salud con base en evidencia científica, seguridad y calidad. En este marco, el Segundo Foro Mundial sobre Medicina Tradicional, organizado junto con India, promovió soluciones más sostenibles, inclusivas y culturalmente pertinentes.
Pese a los logros, el año también estuvo marcado por decisiones difíciles. La reducción de la ayuda internacional obligó a la OMS a disminuir su personal, encendiendo alertas sobre la capacidad futura del organismo para responder a emergencias globales.
Aun así, el mensaje final del balance es claro: la OMS mantiene firme su compromiso con su misión fundacional de garantizar el nivel más alto posible de salud para todas las personas. Como subrayó Tedros Adhanom Ghebreyesus, la salud no debe entenderse como un privilegio, sino como un derecho humano universal, cuya protección exige cooperación, financiamiento y voluntad política a escala global.

