Perversión del Conavim: FNF

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En el año 2 mil nueve, una iniciativa ciudadana, sin precedente en Yucatán, propuso y logró
reformar la Constitución del Estado para que el artículo 94 definiera el Matrimonio como la
unión exclusiva entre un solo hombre y una sola mujer, con la finalidad de fundar una familia.
La intención fue proponer con claridad que el matrimonio civil debe estar orientado a proteger la transmisión de la vida en el seno de la familia.

Sin embargo, en el año 2017, el CONAVIM –una dependencia federal-, con la excusa de
combatir la violencia contra la mujer, nos exigió a los yucatecos que redefiniéramos nuestras leyes para vaciar al matrimonio civil de su contenido; de someternos a esa solicitud, el poder público traspasara sus límites pues sustituirá la finalidad de una institución con gran beneficio social para arropar una particular cosmovisión de la sexualidad humana.

En un escenario semejante donde el Estado interviene en la manera de vivir la sexualidad, los ciudadanos y padres de familia que no compartimos esa visión quedamos en desventaja en temas tan delicados como la educación y formación de nuestros hijos, el futuro de nuestro Yucatán.

En ese sentido, recordamos a nuestros diputados que el artículo 12 de la Convención
Americana Sobre Derechos Humanos reconoce a los padres el derecho de educar a nuestros hijos; esa formación la proporcionamos nosotros siempre velando por lo mejor para ellos, procurando su crecimiento y desarrollo para que sean ciudadanos de bien.
Es muy importante reconocer estudios como el del Dr. Fernando Pliego Carrasco, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, que detalló en su profunda y documentada investigación sobre las estructuras familiares, después de estudiar el fenómeno en 16 países democráticos, un hecho se repitió de manera avasalladora: las familias en donde están presentes el padre y la madre, son las que más beneficios otorgan a la sociedad e infancia. De ahí que nuestra posición obedezca también a criterios científicos.

Por eso, el debate que el Congreso Local está a punto de iniciar tiene una trascendencia
indudable en la continuidad de la paz y el bienestar que Yucatán ofrece a México y al mundo, ya que está de por medio la protección y estabilidad de nuestros hijos y familias, lo más preciado que tenemos.

La próxima semana los diputados que recibieron la confianza del pueblo de Yucatán para
representarnos en la actual legislatura, tendrán la oportunidad de reiterar lo que importa el
matrimonio y lo que vale la familia, a ellos les decimos que no están solos, que el pueblo
yucateco los respalda. Estamos optimistas y creemos que, al final, prevalecerá el respeto del Congreso hacia la voluntad de sus electores.

Por nuestra parte, queremos recordar que representamos a miles de ciudadanos yucatecos y que estaremos atentos a lo que haga el Congreso, lo que sin duda orientará nuestros criterios a la hora de refrendar –o no- nuestra confianza a las diputadas y diputados

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