NOS CRECEMOS AL CASTIGO

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Oaxaca ha sido sacudida profundamente, la crisis sanitaria derivada del Coronavirus SARS-COV-2, conocido como COVID-19 ha sometido a nuestra tierra a grandes retos y desafíos no vistos en nuestra generación, es un tema que prueba nuestro carácter, que expone nuestra verdadera cara, que nos presenta como la sociedad que somos; y saben algo, somos nación, somos patria, somos familia, somos solidarios, en Oaxaca, en el Istmo, somos uno, nos dolemos con los que se duelen y nos solidarizamos.

El pasado 23 de junio, justo el día que se cumplían 3 meses exactos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarase la pandemia y los gobiernos en todo el mundo empezaron a tomar medidas preventivas, justo ese día, Oaxaca fue violentamente sacudida por un terremoto de 7.4 de magnitud que ha cobrado la vida de una decena de hermanos oaxaqueños, que ha generado aún más pánico entre la población, pero que hoy, en la solidaridad de nuestro mismo pueblo, encontramos abrigo, apoyo, y vemos luz al final del túnel.

Es estremecedor ver que nuestra tierra, la que nos vio nacer, la que vio nacer a nuestros ancestros, a nuestras generaciones tenga que sobrellevar en nuestra era, problemas tan difíciles de superar, sobre todo cuando están fuera del control de cualquier persona, asociación, gobierno o grupo, son temas que simplemente no podemos más que enfrentar y buscar revertir todo efecto negativo para nuestra sociedad.

Y en esta circunstancia que le abona al drama del Covid-19, de todas las entidades impactadas, Oaxaca es la que reportó mayor afectación por el terremoto, pues hay más de dos mil inmuebles dañados; 15 hospitales y unidades de salud con afectaciones.

Además de las pérdidas humanas se reporta algún tipo de daño en 85 municipios y afectaciones en 55 planteles educativos, 44 de Educación Media Superior y 15 de Educación Básica.

Y en medio de este caos, los oaxaqueños, los istmeños nos vamos sumando, estamos haciendo cadenas de ayuda, de apoyo, cadenas de vida que valga la redundancia, le dan vida misma a nuestra humanidad, es impactante ver la forma en la que unos con otros, sin conocernos, le entramos al quite y le abonamos con lo mucho o poco que se tenga.

Son momentos como estos los que nos demuestran que somos un pueblo bueno, un pueblo fuerte, de valores, de entraña bien nacida, pueblo entrón que se crece al castigo, que se cae, pero que siempre se levanta, que se derrumba, pero que no se abate, que sufre, pero encuentra consuelo y sale adelante.

Vaya nuestro más sincero reconocimiento para tantos héroes desconocido que vestidos de traje de amor, han hecho posibles milagros en tantos municipios de nuestro hermoso estado es, sin duda, momento de sumar, abonar, multiplicar y alentar, porque ante las pruebas, los istmeños y los oaxaqueños no nos acobardamos, al contrario, nos levantamos más fuertes, nos erguimos y le mostramos a nuestra generación, que luchamos por un mejor devenir para las que siguen, insisto, somos pueblo fuerte, somos únicos.

La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, Actual Delegada de Atención Regional en el Istmo de Tehuantepec del Gobierno del Estado de Oaxaca, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira

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