No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera

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ISTMO ARRIBA

Por: Mariuma Munira Vadillo Bravo

El pasado 24 de agosto arrancó el ciclo escolar en México, con ello regresaron a clases más de 30 millones de estudiantes de educación obligatoria, es decir, de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato. Lo hicieron, a través de clases a distancia, desde casa, en un esquema televisivo y en línea por el programa Aprende en Casa II.

Durante esta primera semana de clases con este modelo, nos hemos dado cuenta de los retos que implica la estrategia por la cual apostó el gobierno, de su gran responsabilidad por hacer cumplir y garantizar la igualdad sustantiva que señala el artículo tercero constitucional, en tiempo de Covid: “El Estado priorizará el interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos”, un reto sumamente grande por las diversas problemáticas de pobreza, desigualdad y exclusión social que siguen imperando en nuestro país, aunado a las problemáticas que el Covid ha puesto de manifiesto.

Nuestro reto es del tamaño de más de 60 millones de pobres, con otros millones que deben salir día a día a trabajar y no pueden acompañar a sus hijos con el aprendizaje en clase y con más de 14 millones de mexicanos que ni siquiera tienen un televisor.

Es por ello que este regreso a clases no es el mismo para todos. El sistema de educación “en línea” que instrumentó la SEP dejó fuera al 55.7 por ciento de los hogares y sus niños, estima un estudio de la Oficina en México del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El estudio señala “en México, sólo el 44.3 por ciento de los hogares cuenta con equipo de computación y únicamente 56.4 por ciento tiene conexión a Internet. En el ámbito rural, las cifras son considerablemente menores: 20.6 por ciento y 23.4 por ciento de los hogares cuentan con computadora y con conexión a internet, respectivamente”.

Subraya que “las diferencias en materia de posesión de una computadora y de acceso a internet son muy pronunciadas. Mientras que casi nueve de cada 10 hogares del nivel socioeconómico alto tienen conexión a internet, sólo dos de cada 10 hogares de estrato bajo tienen conexión”.

El reto para toda familia con estos factores en contra, es lograr que sus hijos no se queden atrás, seguirlos impulsando para tener un mejor futuro, lograr que esta estrategia sea exitosa, lograr que el efecto padres-maestros gane, y supla un poco el efecto normal de la socialización que los hijos tienen al acudir a clases presenciales.

En esta educación que ahora empieza a ocurrir en el hogar, el rol de los padres y maestros es fundamental, para lograr que se dé el aprendizaje, a pesar de las condiciones en contra. Los mexicanos siempre hemos sacado la casta y nuestro país, nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes hoy nos necesitan más que nunca.

Sabemos que, desafortunadamente, la falta de condiciones que se requieren para desarrollar esta tarea educativa en casa, implica ajustes muy drásticos para muchas familias y maestros, no todas ni todos tienen las mismas posibilidades, tiempo, recursos, capacidades y la motivación para asumir responsabilidades de educación, es un lujo que no todos los padres y maestros pueden darse, en tiempos de Covid.

En el Istmo, en Oaxaca y México hay que entrarle con el gobierno, con las familias y con los maestros; tenemos que luchar porque nuestros estudiantes no se queden atrás, buscando mecanismos que no conlleven barreras de acceso vinculadas al ingreso de los hogares, sino es así, entonces estaremos en riesgo de perder este ciclo escolar y tal vez a esta generación.

Debemos hacer equipo con los padres y maestros, ellos siguen siendo ese eje conductor más importante en este reto, son ellos los que conocen mejor las condiciones de sus alumnos, además de su conectividad. Son ellos los que pueden organizar ese seguimiento diferenciado y los que ya están respondiendo creativamente a este gran reto.

A nuestros padres de familia encargarles el rol de interiorizar y transmitir la importancia del aprendizaje a sus hijos, motivarlos y acompañarlos en el proceso, incluyendo todo el apoyo emocional que se requiere ante estas circunstancias tan estresantes para un niño en condiciones de marginación, pobreza y desigualdad, que encuentren en nosotros la normalidad que perdieron al no poder ir a la escuela.

A nuestros gobiernos federal, estatal y municipales, brindar a nuestras familias y maestros todo el respaldo que puedan, con programas, apoyos, capacidades e instrumentos para poder suplir las carencias sociales que están impidiendo la nueva normalidad en la educación; sabiendo que el sector educativo será uno de los últimos sectores en abrir las aulas al regresar a la nueva normalidad por la emergencia sanitaria del Covid.

La columnista es Maestra en Derechos Humanos y Garantías Individuales, Delegada de Atención Regional en el Istmo del Gobierno del Estado de Oaxaca, ex Secretaria de la Mujer Oaxaqueña, contáctala en Facebook: MUMA Mariuma Munira, Twitter: @MariumaMunira

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