Genocidio de periodistas y la cobardía nacional

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 La ejecución de decenas de periodistas desde 2000, allanamiento de éstos para robar su equipo de trabajo, como en el caso de Lydia Cacho, llega al terrorismo como en el incendio del periódico “El Monitor de Parral”, en Chihuahua. Suman 53 atentados a instalaciones de medios desde 2006.
* Guardadas las debidas proporciones, no es exagerado calificar de genocidio selectivo el asesinato de más de cien periodistas mexicanos, algunos “levantados” y torturados. Sería positivo explorar la posibilidad de denunciar internacionalmente este genocidio, previo litigio estratégico.

La campaña de odio lanzada desde la Presidencia de la República por Andrés Manuel López Obrador contra los periodistas mexicanos tiene un saldo terrorífico. La semana pasada fueron asesinados tres periodistas y suman ya 11 comunicadores privados de la vida en 2019.

Campaña de odio como la del presidente Donald Trump de Estados Unidos contra los mexicanos. El saldo, 29 muertos, seis mexicanos y 34 heridos, en los tiroteos de El Paso, Ohio y Chicago.

Hasta el multiasesino terrorista etarra Katu Arkonada, contratado por el gobierno de AMLO como asesor en seguridad, afirma en twitter: los “tiradores” de El Paso y Ohio eran terroristas blancos fanáticos de Trump.

En octubre de 2017 en el portal Visión Liberal María Celsa Rodríguez, Vicepresidente & Socio Fundador de Fundación Internacional Latinoamérica Libre, publicó la columna “Las venas narcos y etarras que aún bombean en América Latina” donde analizó “a dos peligrosos asesores de Evo Morales: Romer Gutiérrez Quezada, ex asesor del gobierno y próximo a ser nombrado vicecónsul de Bolivia en San Pablo (Brasil) cuando fue encontrado en este país con 99 Kg de cocaína evaluada en USD $700.000. Y el otro, Katu Arkonada, Jefe de Gabinete de la Ministra de Comunicación de Bolivia, Gisela López”.

Arkonada es un terrorista vasco, marxista leninista, militante de la izquierda abertzale en Euskal Herria, que pertenece al nacionalismo radical vasco del cual surgió ETA y está ligado con Batazuna. En el año 2011 participó del Foro de sao Paulo por “invitación expresa de Daniel Ortega – Presidente de Nicaragua -, y su ‘Frente de Liberación Sandinista’. Luego de ser detenido en España por sus vinculaciones con ETA, viajó a América y cambió su nombre de Israel Arconada Gómez, por Katu, y Arkonada con K”.

“Estando en campaña López Obrador, apoyado por Dolores Padierna y René Bejarano, Arkonada se instaló en México presentándose como amigo personal de Pablo Iglesias, líder del Partido Podemos de España. Allí se ajustó a las filas de MORENA y luego del triunfo presidencial se convirtió en asesor de AMLO en temas relacionados con Latinoamérica. Es más, quien aconsejó a MORENA a dar el apoyo a Maduro fue Arkonada”.

“Asesorando a Maduro, a Ortega y a López Obrador, Arkonada dirige los hilos con el poder que le dan los gobiernos de la izquierda, el paño con que protege el Socialismo del Siglo XXI, que aun dirige rincones de Latinoamérica, mientras el mundo busca torcer su fuerza”.

La libertad de expresión de los servidores públicos tiene restricciones, ya que las descalificaciones pueden interpretarse como permiso para agredir a la prensa y personas defensoras, señaló el Ombudsperson nacional, Luis Raúl González Pérez al participar en la presentación del Diagnóstico de la Oficina en México de ONUDH sobre la operación del Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) subrayó que los señalamientos y descalificaciones hacia medios de comunicación y periodistas, así como contra personas defensoras y organizaciones de la sociedad civil, provenientes de altos funcionarios del Estado contribuyen a generar un ambiente poco propicio para la libertad de expresión y periodistas, y también para quienes promueven el respeto a la legalidad y defienden los derechos fundamentales, además que muestran el agravamiento en muchos casos de las condiciones que dieron origen al Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

Las ejecuciones de decenas de periodistas desde el año 2000, algunos al interior de sus propios hogares pasan por el allanamiento de sus domicilios para robar su equipo de trabajo y matar a sus mascotas, como en el caso de la periodista y defensora de derechos humanos, Lydia Cacho.

La espiral de violencia, sin embargo, no solo escala exponencialmente de manera generalizada en forma cada día más brutal, sino que en el caso de los periodistas y medios de comunicación ha pasado a los ataques abiertamente terroristas con explosivos. 

Con el reciente atentado con bombas molotov al periódico “El Monitor de Parral”, en Chihuahua, suman ya 53 los atentados contra instalaciones de medios de comunicación en diversos estados de la República Mexicana desde 2006.

Guardadas las debidas proporciones, no es exagerado calificar de verdadero genocidio el asesinato de más de cien periodistas mexicanos, algunos “levantados” y torturados, sin que hasta ahora resulten eficaces las acciones del Mecanismo de Protección de la Secretaría de Gobernación.

Con el fin de salvaguardar la vida e integridad de los periodistas, personal, directivos y colaboradores de los medios de comunicación, sería altamente positivo explorar de manera conjunta con las organizaciones nacionales e internacionales la posibilidad de denunciar este genocidio.

alfredo_daguilar@hotmail.com
director@revista-mujeres.com
@efektoaguila

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